Bloc Quatre Blog

New opportunities, choices & solutions for business growth.

¿Estrategia a corto o largo plazo?

En el actual mundo de la gestión parece que el nuevo enemigo es el corto plazo, que los negocios no prosperen mediante la aplicación de los intereses perdurables de todos sus “stakeholders”.

Es fácil ver porque el largo plazo se ha puesto tan de moda: las constantes crisis de los mercados financieros han reforzado la opinión de que los que operan a corto plazo no traen más que problemas.

Pero hay un peligro de ir demasiado lejos con este posicionamiento. Un ejemplo de ello, son los resultados obtenidos del modelo económico de Japón diseñado en los 80 y basado en la creación de un consenso lento y una dependencia a largo plazo de los bancos.

También lo es la situación actual de algunas de las grandes empresas que en los 90 eran aplaudidas por su capacidad para incrementar el valor de sus acciones año tras año, en gran parte gracias a su fuerte inversión en áreas como la investigación, la formación y el establecimiento de objetivos a largo plazo: IBM no pisa tierra firme, Motorola es una sombra de lo que fue y Procter and Gamble se ha visto obligada a traer de vuelta a un jefe retirado, A. G. Lafley, para solucionar los problemas de la compañía.

Algunos detractores del largo plazo apuntan que este puede ser una excusa para no realizar la tarea y, yendo más allá, puede acabar destruyendo la creatividad. Por ello, suelen decir que Estados Unidos ha sido mejor que otros países en la creación de nuevas empresas líderes en el mundo, porque es rápido en mover el capital hacia nuevas oportunidades.

En realidad, y bajo mi punto de vista, tanto el largo como el corto plazo tienen sus virtudes y sus defectos. Y estos dependen fundamentalmente del contexto. Por ejemplo, el largo plazo podría funcionar mejor en sectores estables que premian la innovación incremental, pero no tanto en empresas vinculadas a Internet, donde los mercados pueden cambiar en un abrir y cerrar de ojos.

Asimismo, el largo y el corto plazo no son mutuamente excluyentes, sino que dependen de la capacidad de la organización de saber combinar adecuadamente estrategia y táctica. O en otras palabras, de combinar convenientemente la ejecución de las operaciones y la respuesta a los problemas del día a día con el proceso de repensar la organización para que pueda sobrevivir y prosperar en un futuro incierto. El problema aparece cuando estas dos actividades se confunden.

Posicionarse de forma inamovible en favor o en contra del largo o del corto plazo no ayuda a diseñar políticas corporativas eficaces. Aprenda pues a combinarlos para sacar el máximo partido a su negocio.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Information

This entry was posted on February 19, 2015 by in Estrategia, Strategy and tagged , , , .

Archives

Categories

%d bloggers like this: